En Europa el cómic también tenía buena aceptación
Creándose tiras tan famosas como Tintín, creada por Hergé, Lucky Luke de Morris o Los pitufos del mítico Peyo en Bélgica , mientras en Francia se publicaba la revista Pilote, con autores como Goscinny y Uderzo, los creadores de Astérix y Obélix y en Italia aparecía ya en 1967 Corto Maltés de Hugo Pratt.
A partir de los años 60, se afianza una nueva conciencia del medio, sobre todo en Francia y, poco a poco, la historieta irá dejando de ser un producto popular para convertirse en un medio minoritario, salvo en Japón. Será precisamente esta historieta japonesa la que empezará a triunfar por todo el mundo a partir de los años 80.